Imprimir

La función reguladora de comprometerse (Linfa)

Publicado el Martes, 12 Febrero 2013
Última actualización en Miércoles, 18 Junio 2014

Introducción

Como hemos visto al final del artículo anterior, los órganos que se encargan en el cuerpo de la Administración Pública (Corazón) y del Gobierno (Riñón), necesitan la linfa para ser capaces de nutrir el organismo y para renovarse mutuamente. La fisiología describe cómo la linfa regula el intercambio entre el plasma sanguíneo y los líquidos corporales, y enseña que se consiguen así tres objetivos inmediatos: la nutrición celular, el drenaje del medio interno y el mantenimiento de la liquidez de la sangre. Dicho mecanismo fisiológico es un claro ejemplo del principio vital de la complementariedad en la que la consecución de los propios intereses vitales sirve al bienestar común. Al estudiar las funciones de la linfa, se revela que sabemos y necesitamos ejercer dichas funciones por naturaleza y que el orden del mundo hace que intentemos impedírnoslo a la fuerza.

La fisiología enseña que la linfa regula el intercambio entre las dos clases de líquidos que circulan en el organismo, al recoger las fracciones proteicas del medio interno. Asimismo demuestra que dicha labor y la del retorno de las proteínas a la sangre son funciones esenciales para la supervivencia del organismo. De modo que, sabiendo a qué corresponden las proteínas en la vida humana y conociendo sus funciones en el organismo, se intuye de antemano que la labor de la linfa enseña lo que es esencial para preservar y defender la dignidad humana en el mundo. 
Gracias a las investigaciones en el campo de la fisiología sabemos que las diferentes agrupaciones proteicas forman parte de la estructura básica de los tejidos y dan a la materia viva su capacidad de formación, transformación, regulación, protección, regeneración y desarrollo. Y como las proteínas se forman a base de aminoácidos y estos corresponden a los valores humanos elementales, el mecanismo de intercambio entre el plasma sanguíneo y los líquidos en el medio interno demuestra que para regular el intercambio entre la liquidez del Estado y la liquidez generada por el trabajo de la gente, es esencial que en la sociedad recojamos los valores del pueblo y que la Administración Pública acoja estos valores en su seno.

Los valores elementales  

La fisiología del intercambio entre el plasma sanguíneo y los líquidos corporales demuestra que olvidándose de los criterios humanos, es imposible que la sociedad funcione y el pueblo se nutra. Es imposible porque al fallar la función de la linfa, falla automáticamente el intercambio entre el “plasma nutritivo” gestionado por la Administración Pública y los “líquidos” que se generan en la sociedad.
Además, la fisiología del mecanismo de dicho intercambio explica por qué la política de la Comunidad Europea no sirve en absoluto para recuperar la liquidez del Estado. Dado que la dinámica natural dicta que si la linfa no cumple con su misión, el plasma sale continuamente de los vasos sanguíneos y se impide la entrada de líquidos procedentes del medio interno, es lógico y comprensible que estemos asistiendo a una situación en la que parece imposible suplir la pérdida de liquidez de la Administración Pública, cuya misión es la del sistema sanguíneo: la administración del bien común en el organismo.
Hoy en día estamos sufriendo de una forma tan brutal las consecuencias de la gestión errónea del bien común, que cada vez más gente se da cuenta de la cruda realidad del mecanismo natural que la fisiología explica: Si la linfa no ejerce su función, el sistema sanguíneo pierde liquidez y los líquidos corporales no se drenan por lo que el medio interno del organismo se llena de agua contaminada y el plasma nutritivo se desperdicia. A consecuencia de eso, las células, en vez de dedicarse a sus labores en los diferentes tejidos, órganos y sistemas funcionales del organismo, tienen que luchar por sobrevivir y no ahogarse por lo que la salud del cuerpo se deteriora inevitablemente.

Así que, la doctrina del orden establecido que dice que hay que sufrir para ganarse la vida y que antes de cuidar del bienestar hay que superar el déficit, es un grave error. El mecanismo natural de la interacción saludable entre los órganos en el eje vertical del Ciclo Cosmológico muestra que siempre que la persona se alimente adecuadamente y la linfa cuide del bienestar en el medio interno, las células encontrarán a su alrededor todo lo que puedan necesitar para hacer sus labores. Y siempre que las células se dediquen a su misión en el cuerpo, los órganos vitales en el eje horizontal producirán automáticamente todo lo que hace falta para que todos los tejidos, órganos y sistemas del organismo funcionen regenerándose, vitalizándose y desarrollándose.

Ciclo cosmologico de la complementariedad
El orden de la Vida es así de generoso y bien “pensado”. Por eso, una persona consciente de su valía que sabe preservar y defender sus valores, experimenta que suele tener la “suerte” de que la Vida le proporcione siempre lo que necesita para vivir.
Dicha suerte la puede encontrar, igualmente, un pueblo consciente de su valía personal que defiende las cosas válidas y valiosas en la vida. Siempre y cuando el pueblo haga en la sociedad lo que hace la linfa en el cuerpo, ocurrirá por analogía lo siguiente:
- Se drenará el ambiente en el Estado por lo que se descubrirá, se corregirá y se evitará la corrupción.
- Sin corrupción, la Administración Pública dejará de perder liquidez y podrá dedicarse a su misión de satisfacer las necesidades de los tejidos sociales, laborales y productivos de la sociedad.
- Administrándose el bien común como es debido, el pueblo tendrá sus necesidades vitales primarias cubiertas y encontrará lo que necesita para vivir y trabajar con dignidad, por lo que los trabajadores darán lo mejor de sí, igual que las células.

Cómo y por qué la linfa consigue semejante dicha, lo veremos cuando tratemos con más detenimiento la fisiología del intercambio entre el plasma sanguíneo y los líquidos corporales. Aquí me limito a señalar que nuestra labor “linfática” consiste, análogamente, en lo siguiente:
- Moverse a conciencia para recoger los valores y criterios humanos en el entorno social, laboral y productivo.
- Entregar los mismos al “sistema sanguíneo”, es decir, compartirlos con los demás.
- Asimismo, recoger los problemas e indicios de posibles anomalías nocivas y perjudiciales.
- Llevar los problemas e indicios de anomalías a los “ganglios linfáticos” para investigarlos y averiguar la forma de solucionar los problemas y combatir las anomalías.
- Elaborar los remedios idóneos para detectar los síntomas y combatir las causas de anomalías en el medio interno de la sociedad.
- Poner manos a la obra para sanear el ambiente y mantenerlo saneado al preservar y defender en todo momento los valores y criterios humanos.

Llama la atención que en España se comenzó a hacer precisamente esto durante y después de las movilizaciones del 15 M y que entonces mucha gente descubrió que no estaban solos sino que compartían los mismos valores vitales.
Comparando dicha movilización del pueblo con lo que la linfa hace para mantener el equilibrio vital en el medio interno del cuerpo, uno se da cuenta de la sabiduría innata que poseemos, si tomamos en serio lo que verdaderamente sentimos y nos guiamos por dignidad e intuición, en vez de por el miedo y la desconfianza que los sistemas del poder nos han inculcado desde siempre.  
Pero que no ocurra lo que pasa siempre después de un levantamiento espontáneo del pueblo, que no nos cansemos, ni nos desesperemos, ni nos ofendamos, ni entremos en luchas de poder,… Por más que el poder del mundo lo llame desorden, disturbios, rebeldía, anarquía, sublevación o insurrección, la fisiología enseña que ejercer la función linfática es responsabilidad del pueblo y que dicha función es esencial para mantener el orden vital en el organismo. Si este orden es beneficioso para el Gobierno y la Administración del cuerpo, tampoco las distintas clases directivas y ejecutivas del mundo deberían preocuparse sino prestar atención y cooperar con las justas reclamaciones del pueblo.
Para superar la desconfianza, vencer la inseguridad y ver con claridad, la fisiología es de gran ayuda. Con respecto a la función “linfática” del pueblo, la fisiología aclara e ilustra de una manera muy gráfica y reconocible los efectos naturales de la labor linfática para el conjunto de la sociedad. Tomar conciencia del hecho de que dichos efectos son beneficiosos para todos, da argumentos imparciales que aportan seguridad y sirven de ayuda para hacernos más perseverantes y constantes. Así que, vamos a ver qué es la linfa, qué funciones tiene y qué efectos tiene su actuación para el funcionamiento del organismo.

Compartir

Comentarios   

 
#1 Fran Cantó 08-01-2014 08:32
Querida Mariam, enhorabuena por este enriquecedor trabajo. Queda claro que la crisis en la que vivimos sumidos es de valores. Un beso
Citar