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9. El paralelismo con la fisiología

Publicado el Viernes, 20 Mayo 2011
Última actualización en Martes, 04 Diciembre 2012

Las minuciosas observaciones de los antiguos médicos chinos revelaron que determinados sentimientos negativos se manifestaban también causados por determinadas disfunciones orgánicas. Este hecho indicó que, igual que el conjunto de las funciones globales de cada uno de los cinco órganos primordiales correspondía a las influencias de determinado Elemento, cada expresión emocional se relacionaba con uno de los Cinco Elementos. 

Al comprobar esto, descubrieron que siempre que nos faltan las aportaciones de determinado Elemento, experimentamos determinados sentimientos negativos y que los mismos forman las raíces de unos compuestos determinados de sentimientos y comportamientos destructivos que se desarrollan a consecuencia de la dinámica que produce determinados círculos viciosos en la disposición pentagonal de los Cinco Elementos. 
Así que, la vida emocional se determina por la dinámica que las fuerzas de la naturaleza mantienen entre sí. Esta dinámica será auto-reguladora mientras sepamos abrirnos a las influencias de dichas fuerzas pero se hará destructiva siempre que perdamos nuestro equilibrio Yin-Yang. 
Para más inri, el paralelismo que existe entre las funciones de los órganos vitales y las emociones es realmente sorprendente, hasta tal punto que los procesos fisiológicos ilustran perfectamente de qué manera las cosas funcionan bien, mientras que los procesos patológicos señalan concretamente por qué otras vías son contraproducentes. De ahí que, en el libro he explicado de dichos procesos aquellos que son fácilmente comprensibles para los lectores que no sepan nada de fisiología ni de medicina. 
Con respecto a los sentimientos, los órganos ejercen las mismas funciones naturales que sus Elementos correspondientes y siempre que hagamos lo que coincide con la naturaleza de los Elementos, potenciaremos sus influencias de manera que recibamos su ayuda tanto para vivir de acuerdo con nuestro sentir como para superar los sentimientos negativos. Es decir, las funciones del órgano correspondiente a determinado sentimiento negativo indican las actividades que nos conviene practicar para conseguir que el Elemento implicado explaye sus influencias y nos aporte las cualidades que necesitamos para equilibrarnos. 

Por ejemplo, si el Elemento Agua ejerce sus influencias insuficientemente, la persona se hace miedosa. Esto indica que para superar los miedos, deberíamos hacer lo que hacen, por ejemplo, los riñones. La función renal es una de las funciones orgánicas correspondientes al Elemento Agua. Globalmente, se puede resumir dicha función así: los riñones filtran continuamente el plasma sanguíneo para salvaguardar lo valioso (nutrientes y sustancias reguladoras) y eliminar lo nocivo (desechos y gérmenes patógenos) y para reajustar la composición de los electrolitos (sodio, calcio, etc.) necesarios para el transporte de las sustancias valiosas hacia las células para que éstas ejerzan sus funciones en las mejores condiciones, es decir, nutriéndose, energetizándose y regenerándose. 
El corazón se encarga de la circulación sanguínea y su Elemento correspondiente es el Fuego. Así que, la Inteligencia de la Vida muestra mediante el funcionamiento del cuerpo que si el corazón entrega los sentimientos y pensamientos al espíritu (Elemento Agua), éste ordena todo de manera que preservemos lo que es valioso, eliminemos lo que nos hace daño y se reajuste el conjunto de modo que mantengamos las condiciones necesarias para vivir nutriéndonos, vitalizándonos y renovándonos. De manera que la fisiología deja ver cuáles son los beneficios concretos del trayecto en forma del número 8 que se producen espontáneamente al mantenernos centrados.
Además, los médicos chinos descubrieron que el sentido de la audición está relacionado con las funciones del Elemento Agua. Por eso, para activarlo hay que escuchar, escucharte a ti mismo y a los demás con el corazón abierto, sin prejuicios e incondicionalmente. Asimismo, I Ching especifica en el hexagrama correspondiente al Agua que, especialmente en circunstancias difíciles, es importante “dejar que el agua fluya libremente” mientras tú te limitas a estar concentrado y permanecer leal a ti mismo guiándote por tu veracidad interior, ya que siendo sincero consigo mismo, recibimos las intenciones e indicaciones de lo Creativo. 

Al experimentar que de dicha manera los nudos van deshaciéndose por sí solos y que desde dentro surge la comprensión de tu situación y se ilumina el camino para superar las dificultades, te das cuenta de que, efectivamente, el espíritu hace lo que los riñones: ordena las cosas continuamente de modo que, también en circunstancias difíciles y dolorosas, te quedes con lo bueno, te deshagas de lo malo y se mantengan las condiciones vitales en las que no dejes de nutrirte, vitalizarte y renovarte nunca. Tomando así conciencia de que son justamente los continuos cambios, sufrimientos, inseguridades y problemas los que posibilitan que continúes corrigiéndote, regulándote y evolucionando y que esto te fortalece, te vitaliza y te satisface. 
No obstante, si uno está acostumbrado a guiarse por las reacciones de la gente en su entorno en vez de por sus sentimientos íntimos, practicar dichos métodos para superar sus miedos no es tan fácil como lo he dibujado aquí. En este caso la persona está sometida a la dinámica desequilibrada que se da en la disposición pentagonal, y se encuentra atrapada en uno o varios de los círculos viciosos que se pueden dar en dicha dinámica. Aplicando entonces la pauta terapéutica indicada por la Teoría de los Cinco Elementos, se consigue indirectamente, por medio de la activación de otros Elementos, que el Elemento Agua vaya a ejercer paulatinamente sus influencias beneficiosas.

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