Imprimir

Sobre la envidia

Publicado el Viernes, 22 Noviembre 2013
Última actualización en Jueves, 28 Noviembre 2013

Autor: Francisco José Cantó Carrillo
Sevilla, 07-10-2013

La envidia es un sentimiento negativo que aflora debido a la falta de autoestima. Conocer que alguien posee o ha conseguido algo que nosotros no, puede hacernos sufrir si nuestro ego está al mando de nuestras vidas. La naturaleza lineal de la mente establece por una lógica simplista que si fulano tiene 10 y yo 2 es porque fulano vale 10 y yo 2. El envidioso pone demasiada atención en los demás en lugar de ponerla en sí mismo (mucho en el exterior y nada en el interior). Esto hace que abandone su sentido de la responsabilidad y se aleje de su esencia (Agua). De este modo la persona que sufre este sentimiento tan destructivo llega a un punto en que lo que verdaderamente desea no es que a él le vaya mejor, sino que al otro le vaya mal.

Según el I Ching el elemento Metal se corresponde con nuestro entorno. Este es por tanto el origen del círculo vicioso que describe el proceso de la envidia, pues este sentimiento negativo se produce con respecto a personas de nuestro entorno. Si el bien ajeno nos frustra entonces minamos las aportaciones del elemento Madera como la imaginación, la creatividad o los valores morales. Así mismo el autoestima se vería afectada, por la comparación con los que poseen o han conseguido más, con lo que el elemento Tierra que representa la persona en sí misma y su estado vital también quedaría mermada. Esta afectación del elemento Tierra se acentuaría cuanto más frustración se acumulase ya que como sabemos, si la Madera se desarrolla negativamente explota a la Tierra.

Por tanto podríamos afirmar que la envidia es un sentimiento que bloquea la sensibilidad y la intuición (cualidades de Metal), la imaginación y creatividad (cualidades de Madera) y la capacidad de reflexión (cualidad de Tierra) produciendo además sentimientos negativos de tristeza (Metal), frustración (Madera) y preocupación (Tierra).

Según el kundalini Yoga la envidia es un sentimiento negativo que afecta al quinto chakra. Este chakra se relaciona con la pregunta ¿Qué comunicamos? y con los órganos que están al nivel de la garganta tales como el tiroides, paratiroides, laringe... Así mismo se relaciona en espejo con el tercer chakra que responde a la pregunta ¿Qué necesitamos?. De todo esto se podría deducir que la envidia se produce cuando no comunicamos lo que necesitamos decir. Es obvio que en todo esto existe también una falta de coherencia con el sexto chakra que responde a ¿Qué pensamos? pues lo que necesitamos decir y no decimos es lo que en el fondo pensamos. Con lo cual el proceso curativo se relacionaría con decir todo lo que pensamos a la par que cambia nuestra manera de pensar. Si sólo nos centramos en decir lo que pensamos eliminaríamos el bloqueo en el quinto chakra, pero no la envidia en sí misma.

Si relacionamos el kundalini y el I Ching podemos extraer muchas conclusiones sobre la envidia a nivel de medicina. El elemento Metal es el pulmón y la puerta de entrada del pulmón es la garganta. El hígado se encarga de que la energía circule por nuestro cuerpo. Por tanto si el entorno (Metal) nos frustra (Madera) el Metal explota a la Madera. La imposición del Metal bloquea la Madera y este bloqueo no permite que las funciones del bazo de transporte y transformación se desarrollen con normalidad. Entonces podríamos acumular humedad-Tan donde se había producido el bloqueo. Esto explicaría los nódulos en el tiroides e incluso el bocio.

El éxito de los demás debería servirnos de inspiración más que como amenaza o motivo de frustración. La falta de conciencia de que todos tenemos algo que ofrecer al mundo y de que el mundo te devuelve aquello que se entrega por él y sus seres nos hace sentir equivocadamente que hay personas tocadas por la varita de Dios y otras que no. Es imprescindible parar una y otra vez (Montaña) para conectar con nuestra esencia (Agua). De ella podemos extraer lo divino que hay en cada uno de nosotros que es aquello que rápidamente nos toca el corazón y que, por relación madre-hijo, promueve más rápidamente la creatividad y las ganas de tener proyectos en la vida. Cuando conectamos con nuestra esencia y tomamos conciencia de aquello que nos mueve el corazón aflora la confianza (riñón) y con ésta la fuerza de voluntad (yang de riñón) para emprender aquello que decidamos realizar (vesícula biliar).

En la parábola de los talentos del Nuevo Testamento se nos enseña que todos tenemos algo que ofrecer al mundo y que aquello que invertimos en él se nos devuelve con creces. Así mismo en el cuento "El caballero de la armadura oxidada" de Robert Fisher aparece el símbolo del manzano, que florece y produce más cuanto más se nutre la gente de sus manzanas (o sea que hay más felicidad en dar que recibir).

La próxima vez que seamos conscientes de nuestra envidia aceptemos nuestro miedo que la genera, pero pensemos que también nosotros tenemos las semillas del éxito aunque el sabor de nuestras manzanas (nuestras virtudes) sea diferente. Las manzanas ya están dentro de cada uno de nosotros, sólo tenemos que sacarlas y cuidarlas.

Un abrazo, Fran

Compartir